El e-commerce creció en seis semanas lo previsto para un año y medio: hay expectativa por un boom en el Hot Sale

El comercio electrónico dio pasos agigantados durante la cuarentena. Cómo evolucionó la situación cuando se abrió la venta minorista online.

El comercio electrónico ya tiene los números de abril, cuando la cuarentena regía a pleno en la Argentina. La facturación se incrementó un 84% respecto de cualquier otro mes del primer trimestre de este 2020 y también hubo un incremento del 38% en las órdenes de compra y de un 71% en la cantidad de unidades vendidas. Y aunque hubo problemas a nivel de la logística, la expectativa es que mayo finalice con una facturación que registre el mismo comportamiento de abril.

En seis semanas, el comercio electrónico creció en la Argentina lo que se esperaba que sucediera en dos años. Los que ya tenían incorporado el hábito lo incrementaron. Quienes nunca se habían animado dieron el paso, se registraron y apretaron el botón comprar. El cuello de botella se produjo a nivel de la logística, entendida desde el momento en que se recibe y se prepara una orden de compra, hasta que se coloca en el vehículo que la llevará a domicilio.

Aun cuando esta situación no generó las buenas experiencias que, al menos desde este sector, siempre se han buscado impulsar, hay convencimiento de que la adopción del e-commerce será mucho más importante que lo que se había logrado antes de las restricciones por el coronavirus.
Cuatro de cada 10 órdenes de compras fueron hechas por clientes nuevos y esta situación, sumada a los nuevos comportamientos que imponía la coyuntura por el covid-19, impactó en las compras.
Son los números y las perspectivas de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) que, por primera vez en la historia, dio a conocer los números de un mes particular fuertemente afectado por el efecto del aislamiento social preventivo y obligatorio declarado el pasado 20 de marzo.
Al principio la venta online repitió la foto que se dio en el comercio en general. Los usuarios se volcaron a adquirir de manera masiva alimentos y artículos de limpieza e higiene personal en un movimiento lógico: se trataba de los llamados productos esenciales y, dadas las noticias que llegaban desde China y Europa, el mismo envión con que los argentinos se volcaron de manera masiva a los supermercados se repitió, luego, cuando ya la cuarentena se cumplía a pleno.

Lo más interesante sucedió, sin embargo, cuando quedaron más rubros habilitados a ser comercializados a través de la web, hecho que sucedió un mes exacto después del inicio del confinamiento. A partir del 20 de abril la venta vía internet continuó creciendo, de acuerdo al estudio que Kantar elaboró para la CACE, a tal punto que registraron otro salto y experimentaron un alza de 111% cuando ya habían muchas más categorías incluidas y pasibles de ser distribuidas.
«El comercio electrónico tuvo una primera etapa de un cierre mucho más importante, y luego del 20 de abril una apertura hacia otras industrias. Vemos dos comportamientos totalmente diferentes. Un crecimiento en la primera mitad de 58% que se acelera mucho en la segunda mitad a partir de esa apertura», describió vía videoconferencia Alberto Calvo, presidente de la CACE.
Esta aceleración se dio porque más gente comenzó a adoptar el canal y porque los que ya lo hacían empezaron a tener más frecuencia de compra online, explicó el directivo.

El consumo agazapado

La venta de alimentos y bebidas por el canal electrónico representaba apenas el 2% del total de producido por supermercados en el primer trimestre del año. El incremento en abril fue tan exponencial que esas ventas se incrementaron 10 puntos porcentuales y hoy internet representa el 12% del total de la facturación de los supermercados.
En esta primera evaluación, además de ponerse la lupa sobre el comportamiento de las ventas de productos esenciales, también se tomó la determinación sobre otras dos categorías, tecnología y electrónica de consumo por un lado, e indumentaria por el otro. Ambas experimentaron impactos muy disímiles, aun cuando las dos fueron las permitidas una vez que se autorizó la venta minorista por internet.
De un día para el otro, todas las actividades que pudieron hacerse de manera remota pasaron a esa modalidad. En esos primeros días la tendencia indicó que hubo un incremento de la compra de computadoras y demás productos de tecnología que ayudaran en esa tarea. El crecimiento de venta en cantidad de unidades se ubicó en un 225% en abril.
«Dentro de electro hay categorías que crecieron puntualmente y que se vincula con el hecho de estar dentro de la casa: computadoras, impresoras. Si esto lo llevamos al mundo vemos que uno de los productos que más creció fue la fábrica de pan, lo mismo que todo lo vinculado con hacer actividad física en casa, que también fue otro rubro que creció mucho», detalló, por su parte, Gustavo Sambucetti, director institucional de la CACE.
La indumentaria, por el contrario, resultó el rubro más castigado, porque al principio se trató de uno de los productos que no estaban considerados como esenciales. Así, indumentaria y calzado registró una caída de 17% en la primera mitad pero en la segunda mitad se recuperó y mostró un crecimiento de 10% en todo abril, con una aceleración que se está consolidando. «En mayo vamos a ver números de crecimiento importantes en esa industria», anticipó Calvo.
El hecho de estar en casa alentó la compra de ropa cómoda. Según datos del mercado, el jogging y los piyamas son dos de los artículos que mejor comportamiento de ventas están registrando en esta categoría.
La logística fue el eslabón más resentido en la cadena del comercio electrónico. Y, tal como describió Sambucetti, haber anotado cifras de crecimiento tan significativas «no fue gratuito».
«En un inicio hubo cuello de botella que luego se trasladó a categoría de electro. Un problema fue el volumen, y otro los protocolos sanitarios. El armado, el transporte y la entrega fueron un tema a resolver porque las empresas debieron trabajar en turnos más cortos, y esto se daba, además, en un entorno de aprendizaje. Lo que normalmente demora de dos a tres días pasó a seis o siete días. Hoy el foco está puesto en intentar achicar esa brecha y adaptar la promesa de entrega», indicó el directivo.
En otras palabras, subrayó que si la entrega se puede realizar en 10 o 15 días hay que decir que concretará en ese lapso y no en otro tiempo imposible de cumplir. «Es preferible hacerlo así y no que luego no se cumpla», destacó. Hay un convencimiento en el sector de que los consumidores son capaces de aceptar esta situación siempre que se le diga de antemano.

«Creemos que si bien hay gente que se decepcionó hay una situación fuerra de lo normal. Los clientes tienden a comprender. Seguramente algunos quedarán en el camino aunque también creemos que serán más los que continúen comprando en internet que los que abandonen el hábito», destacó Calvo.


¿Mayo para celebrar otra vez?
Lo sucedido en abril bien podría replicarse en mayo, aun cuando hay un nivel de actividad económica tradicional más abierto que lo sucedido hace un mes.
«La facturación no va a crecer todos los meses 84% pero sí es posible que mayo mantenga el mismo nivel de ventas de abril», anticipó Sambucetti.
Lo que también están dejando estos más de 60 días de cuarentena es, además de nuevos comportamientos en materia de compra de productos, adopción de medios de pago electrónicos como forma ya no sólo de agilizar procesos sino también de cuidarse del coronavirus.

«Así como el paso que se dio en recetas médicas online, que estaba postergado, se agilizó, despertó el tema regulatorio y seguramente termine en un estadío más evolucionado, creemos que pasará lo mismo con los medios de pago electrónicos. Porque tanto desde el segmento propiamente dicho como de los bancos hubo desarrollo de soluciones para pagar sin tocar dinero. Esto se va a profundizar pospandemia, como también todo lo vinculaco con economía colaborativa que, seguramente, va a terminar prendiendo más en la sociedad», concluyó Sambucetti.
Tendencias, adopciones y nuevos comportamientos que seguramente mostrarán una versión actualizada en la próxima edición del Hot Sale que, también por los efectos colaterales del coronavirus, debió moverse de su fecha original prevista para mayo y llevarla al 6,7 y 8 de julio próximos. Para ese entonces se espera que la actividad económica esté más liberada y que internet colabore con la reactivación de las empresas que en este tiempo han visto golpeadas sus ventas.

Fuente: iProfesional

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