La crisis en el mercado de la moda alcanza a la Fast Fashion Brand Forever 21.

La empresa fundada en 1984 y titular de más de 815 tiendas en 57 países, se está replanteando sus opciones financieras en medio de la caída de sus ventas, incluida la quiebra, y ha contactado a la firma Apollo Global Management para solicitar un préstamo, según informó Bloomberg.

De acuerdo con el informe de Bloomberg, la compañía con sede en Los Ángeles está buscando no solo reforzar su posición financiera, sino también hacerlo de una manera que permita mantener el control a la familia fundadora que a principios de este año debió vender su sede por aproximadamente $166 millones de dólares.

Además, según el diario Los Angeles Business Journal, la empresa cerró su sitio de comercio electrónico en China y meses después sus tiendas en Taiwán y Francia.

Pero sus problemas no vienen de Europa ni China, están en casa. El minorista se expandió en los últimos años invirtiendo en el servicio de suscripción de prendas de vestir DailyLook, lanzó la marca de belleza Riley Rose con sus propias tiendas independientes el año anterior, y en 2014 se duplicó en sus precios extremadamente bajos.  Pero al parecer, algo falló en su modelo de negocio fast fashion basado en imitaciones de tendencia hechas de manera rápida y económica.

Con la gran recesión desafiando una baja de precios, la aceleración de las cadenas de suministro de etiquetas de lujo y un enfoque en la sostenibilidad, los consumidores han mirado con recelo a este modelo de negocio. Mientras que sus rivales H&M e Inditex respondieron con algunas ofertas de mayor calidad y respetuosas con el medio ambiente e hicieron promesas en torno a un suministro y producción más éticos, Forever 21 ha hecho comparativamente poco.

FUENTE: Retail Dive

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